


"Tiene un talle erguido como una lanza, y sus ojos nos asaetean con flechas.
Cuando las arroja, alcanza a todos los corazones, y la gente no tiene poder para defenderse de su ataque. [...]
Amo a un muchacho moreno como el color de los labios; no se puede llegar a él, porque las lanzas lo defienden en guerra constante.
Ha herido mis entrañas un cervatillo de caderas redondas, corazón duro y manos suaves..."
(Ibn Jatima. Diwan. Al'Andalus)
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