Tanto crean o no en mí, aquello que siento no deja de ser real, diga quien lo diga, hagan lo que hagan...Nada es más importante como tomarse en serio lo más superficial, no importa hacer las cosas bien, sino haberlo hecho bien...¿Por qué voy a alegrarme por alguien cuya vida no puedo experimentar en mi?...Tampoco ellos se alegran cuando río, ni se compadecen cuando lloro...Hacer amigos es complicado cuando queda en el corazón un pozo de amargura...cuando se hace un balance de la vida y nada sale...Mirar frente al espejo aquello que no se ha elegido o aquello a lo que no se desea llegar...Pero al final, nada importa, no importa la edad, ni el tiempo...todos acabamos en el mismo lugar...como en una escalera mecánica que asciende o baja a la que estamos sujetos...En realidad nada importa, sino vivir o no vivir...sentir esa fuerza interior intensa, ese dialogo o esa llama dentro de sí, que no acabe por extinguirse en el vacío...Que nunca acabe todo en la pesadumbre y en la lentitud...Que quede algo siempre desconocido, algo joven por conocer... Si se deja de vivir, ¿para qué morir?...
"No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo" (Francisco de Quevedo)
domingo, 21 de noviembre de 2010
Tanto crean o no en mí, aquello que siento no deja de ser real, diga quien lo diga, hagan lo que hagan...Nada es más importante como tomarse en serio lo más superficial, no importa hacer las cosas bien, sino haberlo hecho bien...¿Por qué voy a alegrarme por alguien cuya vida no puedo experimentar en mi?...Tampoco ellos se alegran cuando río, ni se compadecen cuando lloro...Hacer amigos es complicado cuando queda en el corazón un pozo de amargura...cuando se hace un balance de la vida y nada sale...Mirar frente al espejo aquello que no se ha elegido o aquello a lo que no se desea llegar...Pero al final, nada importa, no importa la edad, ni el tiempo...todos acabamos en el mismo lugar...como en una escalera mecánica que asciende o baja a la que estamos sujetos...En realidad nada importa, sino vivir o no vivir...sentir esa fuerza interior intensa, ese dialogo o esa llama dentro de sí, que no acabe por extinguirse en el vacío...Que nunca acabe todo en la pesadumbre y en la lentitud...Que quede algo siempre desconocido, algo joven por conocer... Si se deja de vivir, ¿para qué morir?...
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