viernes, 16 de octubre de 2009

Después del almuerzo, hombres desnudos












A mi profesora le excita hablar de lolitas y de lolitas japonesas, ¿y a mi qué me importa bruja?¡Dejame en paz vieja verde!, cuando sea viejo verde me iré con jovencitos de escandalo con pectorales y culitos enormes, mi cama llena de hombres, cuarentones de mirada dulce y paquete lechoso y apretado. ¿Qué hora es?¡La hora del bibe, señor!...ummm... me gustan los potitos pero mejor el bibe...
Siempre fui un niño pervertido (no, nunca fui un niño lo suficientemente depravado ni lo suficientemente libre), siempre orgulloso de ello, los demas que me chupen un pie, siempre sucio e infecto, preparado y dedicado para todos ellos, mi cayo es vuestro, ¿pero a quién le importa?, yo solo deseaba ser adoptado por dos padres gays, quizas hubieramos discutido, no se, solo pensaba en lo idiotas que eran los demás niños mientras me la cascaba.
Ya estaba fuera del armario antes de que lo inventaran, luego vino la ultraderecha y los de los del partido del micropene ulcerado y seco e inventaron el armario, y decidí hacerme una paja, mojarlo, y luego quemarlo con gasolina. Servía como cuarto oscuro, pero mejor en la basura. Diles a todos que sí y haz lo que te de la gana, haz lo que quieran y a los demás que se los coman las garrapatas y las ladillas. Lo importante no es esto o lo otro, es vivir y punto, VIVIR COÑO. O vives o no vives, lo demas nos la suda. O vives o ahi te quedas, la moral y los escrupulos no sirven de nada sino para dar de comer a los envidiosos y a los acomplejados.
Los debiles insultan a los cinicos, los alegres, los sarcasticos, los promiscuos...los debiles y tullidos, los envidiosos les insultan, y tratan de amenazarlos y condenarlos a un infierno ficticio que van renovando cada año.

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